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IDOM comienza los trabajos para apoyar a la Comunidad de Madrid en la definición de su nueva Estrategia de Mitigación y Adaptación al Cambio Climático y Calidad del Aire (2021-2030)

Para hacer frente al reto internacional del cambio climático se están aprobando y poniendo en marcha diferentes estrategias y planes que permitan hacerle frente a todos los niveles. A nivel de la Comunidad de Madrid, en 2020 termina la vigencia de la actual Estrategia de Calidad del Aire y Cambio Climático de la Comunidad de Madrid, el denominado Plan Azul+. Por ello, resulta necesaria la elaboración de un nuevo documento estratégico que establezca las grandes líneas de actuación a largo plazo para la mitigación y la adaptación al cambio climático y la mejora de la calidad del aire en la Comunidad de Madrid.

El objeto de los trabajos consiste en apoyar la elaboración de la nueva Estrategia en materia de cambio climático y calidad del aire para  el periodo 2021-2030. En dicho documento se reflejará  los objetivos a alcanzar y las grandes líneas de actuación a desarrollar durante dicho marco temporal.

El alcance de los trabajos incluye:

  • Análisis del contexto a partir de los datos socioeconómicos de la región, de la situación en cuanto al cumplimiento de los objetivos en materia de calidad del aire y cambio climático durante el periodo de ejecución del Plan Azul+, así como del estudio pormenorizado de otros planes y estrategias existentes en ámbitos relacionados con esta materia, tanto a nivel regional como a nivel nacional y europeo.
  • Diagnóstico del cambio climático en la Comunidad de Madrid, tomando como base, entre otras fuentes, la información disponible del Inventario de emisiones a la atmósfera de la Comunidad de Madrid.
  • Diagnóstico de la calidad del aire en la Comunidad de Madrid, tomando como base los datos suministrados por la Red de Calidad del Aire y el Inventario de Emisiones a la Atmósfera de la Comunidad de Madrid.
  • Definición del alcance y de la estructura del borrador del plan.
  • Propuesta de las líneas de actuación para la mitigación y la mejora de la calidad del aire en el horizonte temporal de la nueva Estrategia.
  • Propuesta de las líneas de actuación para la adaptación al cambio climático en el horizonte temporal de la nueva Estrategia.
  • Efectos previstos de estas líneas de actuación sobre la calidad del aire, la salud y los ecosistemas.

El equipo de cambio climático de IDOM trabajará en estrecha colaboración con el Área de Calidad del Aire, dentro de la Dirección General de Sostenibilidad y Cambio Climático, de la Consejería de Medio Ambiente, Ordenación del Territorio y Sostenibilidad de la Comunidad de Madrid.

Para más información sobre el proyecto puede contactar con Jose Ramírez (jose.ramirez@idom.com) o con Pedro Muradás (pmum@idom.com).

Soluciones innovadoras para hacer frente al COVID-19

El COVID-19 se ha convertido ya en una de las mayores amenazas sanitarias a las que se ha enfrentado la humanidad. Si bien es cierto que a lo largo de la historia han existido otras muchas enfermedades que han alcanzado una propagación mundial (la peste negra en 1350, la viruela en 1520, la gripe española en 1920, el SIDA en la década de los 80, etc.), en el caso del coronavirus, su acelerado ritmo de contagio en un mundo globalizado, alta y velozmente interconectado, es lo que alerta a las autoridades sanitarias de prácticamente todo el planeta.

Más allá de la propia enfermedad, están surgiendo otros retos que no hacen más que dificultar las labores de control y contención de la pandemia. Entre ellos, la disposición por parte de los sanitarios y sanitarias de medio mundo de material sanitario y Equipos de Protección Individual (EPI). Son ellos y ellas (entre otros) los que se enfrentan directamente a la enfermedad y es esencial que no vean comprometida su propia salud. Por ellos mismos y para que puedan seguir velando por la salud del resto de la sociedad. Sin embargo, las autoridades europeas están encontrando grandes dificultades para abastecerse de dichos materiales y España no es una excepción.

En este contexto en el que la demanda mundial de productos como mascarillas sanitarias o ropa quirúrgica supera con creces la oferta existente, surgen nuevas iniciativas basadas en procesos de economía circular que, por qué no decirlo, además de abastecer de recursos al personal sanitario, reducen el consumo de materiales y reducen la contribución al cambio climático. Este es el caso de una iniciativa coordinada por el Gobierno del Principado de Asturias, a través de la Consejería de Ciencia, Innovación y Universidad.

El proyecto, fruto de una alianza entre instituciones y empresas regionales, persigue reciclar hasta 100.000 mascarillas al día, una cantidad que podría aumentar hasta el millón diario en caso de disponer de suficiente personal y material. Actualmente se encuentran testando el protocolo de desinfección de las mascarillas para posteriormente, en caso de ser viable, iniciar su aplicación masiva.

Todo el material necesario para el arranque del proyecto ha sido donado, y ahora la prioridad se centra en testar que el protocolo de desinfección funciona sin dañar las mascarillas, sus fibras o sus tamaños de poro, críticos en la protección. Este proceso, que será realizado en el centro tecnológico Idonial, en distintos laboratorios de la Universidad de Oviedo, y por un equipo de voluntarios especializados coordinados desde la gerencia de la institución académica asturiana, se compone de cinco fases:

  1. Desinfección: se utilizan tres procesos en continuo (químico, térmico y por tiempo de vida del virus), que aseguran desinfección total de las mascarillas.
  2. Lavado: con agua en continuo a través de sistemas de bidones.
  3. Secado: secado de la mascarilla mediante aporte de calor. Si se utilizan cañones de aire caliente podría lograrse una segunda desinfección.
  4. Empaquetado/cuarentena: en bloques de un mínimo de 20 unidades. Se deberían almacenar varios días estas mascarillas antes de su uso, asegurando un tercer método de desinfección.
  5. Comprobación de calidad: es necesario tener certeza de ausencia de virus mediante PCR en cada lote. Si los tests en la Universidad de Oviedo son satisfactorios, se realizará una segunda prueba en un organismo certificado para UNE-EN 149:2001+A1:201.

El primer lote será de 5.000 mascarillas, con capacidad de llegar a 100.000 al día y escalarlo a un millón diario en caso de disponer de suficientes recursos humanos y materiales, según calculan los promotores de la propuesta.

El consejero de Ciencia, Innovación y Universidad, Borja Sánchez, destaca la importancia de este tipo de propuestas de aplicación inmediata y pone de relieve la necesidad de sumar esfuerzos. “La posibilidad de disponer de este material sanitario imprescindible en la lucha contra la pandemia del nuevo coronavirus no solo se limita a nuestra comunidad, sino que podríamos producir también para centros que lo necesiten de todo el país”, explica.

Gender perspective in public climate change mitigation policies Why?

What is the relationship between gender perspective and climate change mitigation strategies? Why is it necessary? What does feminism have to do with environmental issues?

The answers to these questions can arise from detailed data analysis, theoretical arguments and legal justifications. However, an immediate response is simple: Integrating the gender perspective into climate change strategies is unavoidable because it is fair. That is, it is a matter of social justice and fundamental human rights. Gender as an analysis category has been used to make visible how public policies, programs and actions carried out by different countries can have different effects for women and men, subject to the context and vulnerability conditions of people.

Concerning climate change, the main argument to understand why these are currently indivisible issues is that, in all countries, their impacts are higher in the population whose subsistence relies on natural resources or those that are incapable of coping with environmental impacts such as floods, droughts or hurricanes. Women in poverty, generally face more significant risks and burdens from climate change impacts and, in some cases, the majority of people in poverty are women. According to UNWOMEN[1], for every 100 men living on less than $ 1.90, there are 104 women in the same condition.

The lack of access to land ownership, specialized technical capabilities, knowledge and decision-making in women, excludes them from becoming agents of change in climate change mitigation. Integrating the gender perspective into mitigation strategies aims not only to close these gaps but to prevent them from expanding, especially in less developed countries where climate change-related actions tend to affect vulnerable populations, women and girls, to a greater extent. However, it is essential to understand that the gender perspective seeks to balance power relations and its final goal, is to achieve equality between men and women.

The international gender mainstreaming strategy was designed to address the integration of the gender perspective in climate change issues and other sectors. The strategy was adopted in Beijing in 1995 by United Nations member countries. Still, its implementation took longer in some sectors than others. Such was the case of international climate change mitigation strategies, which was not addressed at the 2015 Paris Agreement.

It was only after the Paris Agreement, through COP 21[2] and COP 22[3] that the gender perspective strategy was established and included as a priority and transversal axis in all the actions of the countries related to climate change. Its objectives were: (1) increased participation of women in decision-making; (2) attention to gender mainstreaming and recognition of the importance of equality and social inclusion in strategies; (3) training of key actors and national communications and (4) the integration of the Gender Perspective into action plans and policies for climate change mitigation[4].

The Gender Perspective incorporation has been gradual and through different gender approaches. Just as public equality policy approaches have evolved, changes related to gender have also been included in climate change strategies, sometimes creating confusion or even reinforced gender stereotypes on the issue.

One of those approaches is Ecofeminism. The concept was used in the past decades following UN’s Women in Development (WID) strategy established in the 1970s up to the beginning of 1990s, when it transformed into the affirmative action approach and, subsequently, converted into a cross-cutting strategy called gender mainstreaming. It is in gender mainstreaming that the concept of our analysis: gender justice finds a place. Gender justice as a concept is better suited to explain and define why the gender perspective should be addressed as a public policy issue on climate change

The gender justice approach aims to analyze the effects of climate change mitigation strategies not only from a technical approach but as an instrument of analysis and design of public policy that improves social justice. A fundamental characteristic of this approach is that it contests essentialist and traditional positions, using the concept as a technical instrument of public policy to minimize existing inequalities and avoid reinforcement of gender stereotypes.

Gender Justice

According to Michael K; Shrivastava M; Hakhu A; and Bajaj K[5] (2019), the gender justice approach seeks to identify relevant forms of exclusion and then establish opportunities for the active participation – at all levels – of women in the mitigation policy cycle. If gender barriers are not considered for the meaningful involvement of women, the effectiveness of these policies is limited.

Nowadays, the negative impacts of gender inequality continue to fall on women due to how traditional gender roles are socially constructed. As the specialists argue, mitigation policies offer unique opportunities to go beyond highlighting the structures of gender injustices integrated into socio-economic systems to dismantle gender stereotypes. This can be achieved by recognizing women as key actors of the low carbon society and, mostly, by removing the structural causes that generate unequal power relations between genders. But it would require a reconceptualization of the process of capacity building for mitigation, identifying elements that prevent full gender justice (Michael K. et al, 2019) and, eliminating essentialist approaches that reinforce gender stereotypes.

One of the main objectives for the inclusion of gender mainstreaming into climate change strategies relates to the fact that once gender inequalities are surpassed, affirmative actions will disappear. This achievement will allow us to transit to a balanced approach where the implantation of those policies will not result in differentiated impacts for men and women. The aim of using the gender justice approach is to control risk on policy implementation to ensure that the process will not reinforce gender stereotypes or unequal power relations.

We are part of a momentous time for global feminism and climate change. The integration of both issues is primordial. Failing to address both problems, we risk facing a scenario where women will not be able to decide the strategies that affect their lives, communities and social conditions.

Why is this important? Because women represent half of the population. Because historically they have been denied access to the land they work, to decisions and property rights. Because gender equality and opportunities are required. Because equality is ruled by law. Because the domestic burden has fallen on women. Because climate change is men’s and women’s responsibility.

Because it is fair.

IDOM with the collaboration of our colleagues from  Gender Issues recognizes the importance of INCLUDING in all our Climate change mitigation and adaptation projects the gender component, and we are committed to consider the gender elements in al lof our projects.

[1] UNWOMEN. Why gender equality matters to achieving all 17 SGDs.

https://www.unwomen.org/en/digital-library/multimedia/2018/7/infographic-why-gender-equality-matters-to-achieving-all-17-sdgs

[2] The twenty-first Conference of the Parties (COP 21) to the United Nations Framework Convention on Climate Change (UNFCCC)

[3] Agreements derived from the 2015 Paris Agreement

[4] United Nations. Climate change and the environment

https://www.unwomen.org/en/how-we-work/intergovernmental-support/climate-change-and-the-environment

[5] Michael, K., Shrivastava, M. K., Hakhu, A., & Bajaj, K. (2019). A two-step approach to integrating gender justice into mitigation policy: Examples from India. Climate Policy, 1–15. https://doi.org/10.1080/14693062.2019.1676688

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Las restricciones y medidas de contención establecidas por el coronavirus suponen una reducción histórica de las emisiones de GEI chinas

«La reducción del consumo de carbón y petróleo muestra una reducción de, al menos, un 25% de las emisiones con respecto al período comparable el año pasado»

El pasado mes de diciembre fue detectado por primera vez en la ciudad china de Wuhan, capital de la provincia de Hubei, el actual brote de Coronavirus (COVID-19). Desde entonces, este brote epidémico, provocado por el virus SARS-CoV-2, se ha extendido ya de forma global reportando sintomatología similar a la una neumonía convencional y provocando ya alrededor de 3.400 muertes en todo el mundo. Si bien todavía se desconocen las consecuencias sanitarias, económicas y sociales de esta realidad, puede tener un lado positivo para el medio ambiente.

China, como foco inicial de la epidemia, es el país más afectado. Desde que se detectara el primer caso del COVID-19, además de los más de 80.000 infectados y de las más de 3.000 víctimas, la economía nacional se ha visto paralizada. Como consecuencia, según informa un reciente estudio del medio especializado Carbon Brief, las emisiones de CO2 en China se podrían haber reducido en al menos una cuarta parte. Las drásticas medidas de contención y las restricciones a la circulación para frenar la epidemia, además de provocar que las fábricas permanezcan inactivas o hayan reducido significativamente su producción, han originado que el consumo de energía y las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) hayan disminuido en 100 millones de toneladas en comparación con el mismo período del año pasado.

Carbon Brief también analiza el descenso del número de vuelos domésticos provocado por el COVID-19 y lo cifra en una caída del 70%. Según el análisis, dichas suspensiones pueden haber supuesto un descenso de emisiones en el sector a nivel global del 11% durante las últimas semanas.

Según otro estudio, realizado esta vez por expertos del Centro de Investigación sobre Energía y Aire Limpio (CREA) con sede en Finlandia, si bien en las dos semanas siguientes a las vacaciones de Año Nuevo en 2019, China había emitido 400 millones de toneladas de CO2 equivalente, dicha cifra se reduce a cerca de 300 millones en las semanas comprendidas entre el 3 y el 16 de febrero de 2020. «La reducción del consumo de carbón y petróleo muestra una reducción de, al menos, un 25% de las emisiones con respecto al período comparable el año pasado», equivalente a una reducción del 6% de las emisiones mundiales durante el período, señala el estudio.

 

El equipo de cambio climático de IDOM presente en el Basque Ecodesign Meeting 2020 celebrado en Bilbao

El Basque Ecodesign Meeting (BEM) 2020 ha dejado claro que la economía circular y baja en carbono es un proceso irreversible, en el que ciudadanía, empresas y administraciones deben avanzar juntos.

El pasado 26-27-28 de febrero el equipo de cambio climático de IDOM ha asistido al congreso Basque Ecodesign Meeting (BEM) 2020 celebrado en el Palacio de Congresos Euskalduna de Bilbao y que es considerado el mayor congreso sobre ecodiseño del sur de Europa.

Organizado por el Departamento de Medio Ambiente, Planificación Territorial y Vivienda del Gobierno Vasco a través de la sociedad pública IHOBE, y el Basque Ecodesign Center, el BEM ha acercado a Euskadi a más de 700 profesionales de ámbitos tan dispares como las energías renovables, la automoción, la movilidad, la construcción, la maquinaria, la alimentación o el sector de mobiliario, unidos todos ellos por el interés en tendencias y retos para lograr productos y servicios ecodiseñados y creados bajo la lógica de la economía circular.

En su inauguración, casi un mes después del desprendimiento del vertedero de Zaldibar que mantiene desaparecidos a dos trabajadores, el consejero de Medio Ambiente, Planificación Territorial y Vivienda del Gobierno Vasco, Iñaki Arriola, ha reivindicado que Euskadi tiene que “replantear a fondo el modelo de gestión de residuos” para que “no resulte tan cómodo y tan barato optar por el vertido como hasta ahora”, y ha apostado por medidas como la creación de una “tasa ecológica de vertido, una tasa o canon consistente y disuasorio”. Asimismo, ha ligado dicha realidad con la necesidad de continuar incrementando las tasas de reciclaje, cifrada en el 52% en 2016, e impulsar un modelo económico en el que se incentiven iniciativas de ecodiseño y economía circular. En este sentido, el consejero ha comentado que “esta nueva edición del BEM se celebra en un contexto en el que la Unión Europea nos plantea una nueva política medioambiental plasmada en el denominado Pacto Verde, para impulsar el cambio hacia un sistema energético y económico más eficiente en el uso de los recursos a través de la innovación”.

A lo largo de las dos primeras jornadas del BEM los profesionales, además de abordar los nuevos retos y tendencias del ecodiseño, y de observar los avances realizados en la materia por las empresas vascas, han podido asistir a diversas mesas sectoriales. A través de estas, se ha reflexionado sobre sustancias reciclables en el sector químico, sobre los materiales críticos en el sector del metal, sobre la necesidad de modularizar y remanufacturar en el área de mobiliario, sobre nuevos envases sostenibles en el ámbito alimentario o sobre la utilización de materiales sostenibles y ligeros, así como del alargamiento de la vida de los productos o la segunda vida de materiales en el área de movilidad y automoción, entre otros.

La sesión del viernes se ha centrado en que la revolución verde esté garantizada en las nuevas generaciones. Se han mostrado experiencias de jóvenes de centros de formación profesional y de la Escuela de Hostelería de Galdakao sobre emprendimiento verde y para reducir el despilfarro de alimentos en el ámbito agroalimentario. Además, los más de 200 estudiantes de universidades y Formación Profesional que han asistido, así como su profesorado, han participado en diversas dinámicas y juegos para acercarse a los conceptos del ecodiseño y de la economía circular.

Exposición ‘20 años de ecodiseño Made in Euskadi’

En el marco del encuentro, se ha instalado en el propio Palacio Euskalduna la exposición ‘20 años de ecodiseño Made in Euskadi’ con el propósito de mostrar a la ciudadanía cómo Euskadi se ha convertido en uno de los principales referentes en ecodiseño desde que hace 20 años surgieran los primeros proyectos.

La muestra, con más de 130 productos ecodiseñados y fabricados íntegramente en el Euskadi por 98 empresas, es la primera de estas dimensiones en Europa, albergando desde estuches para instrumentos musicales hasta prendas de vestir, así como eslabones de cadenas de grandes dimensiones, lámparas o botellas.

El consejero Arriola ha subrayado que la exposición es una muestra que refleja la “excelencia alcanzada por el tejido industrial vasco en economía circular” y de la “madurez ambiental de Euskadi”. Arriola ha aplaudido la posición de liderazgo de Euskadi en materia de ecodiseño, con 55 empresas certificadas en ecodiseño y 43 productos con declaración ambiental (el 31% de las declaraciones en España, según los últimos datos).