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IDOM apoyará el proceso de definición e implementación de acciones climáticas para Lima y Quito

Idom apoyará a las ciudades de Quito y Lima en el desarrollo de una línea base para apoyar la definición, implementación y monitoreo de acciones climáticas priorizadas para enfrentar los retos que plantea el cambio climático. Este proyecto se enmarca dentro del Plan de Acción Climática de C40 diseñado para definir estrategias municipales en línea con los objetivos del Acuerdo de París.

Durante este proyecto, se colaborará con el equipo de LATAM de C40, con los consejeros de Lima y Quito y su correspondiente equipo regional para aterrizar las medidas de mitigación y adaptación definidas por las ciudades. Finalmente, se espera obtener la suficiente información de partida para alimentar la plantilla de la herramienta de Definición de Acción. Esta herramienta ha sido desarrollada por C40 para asegurar la factibilidad y trazabilidad de acciones climáticas que permitan posteriormente un mejor acceso a recursos de financiación.

Los objetivos de este proyecto ambicionan definir un plan financiero y su coste estimado, calcular la reducción de emisiones anuales y acumuladas, analizar los beneficios por la reducción de riesgos y diseñar indicadores de resultado para el monitoreo y evaluación para cada una de las acciones.

Para cada tarea, se trabajará con un volumen de acciones determinado las cuales tendrán en común los siguientes aspectos:

  • Deben constar de fondos y financiamiento
  • Efectividad: deben ser acciones basadas en la evidencia. Para esto, es necesario obtener la mejor aproximación tanto para el potencial de mitigación y/o contribución para la reducción de los riesgos climáticos, dependiendo el tipo de acción priorizada.
  • Monitoreo, evaluación, reporte y revisión: el compromiso de desarrollar el plan a largo plazo debe estar demostrado a través de un proceso de desarrollo de indicadores clave.

La asistencia técnica aportada debe garantizar que las acciones climáticas se materialicen a través de su implementación y se acelere su proceso, de esta forma se garantiza que la lucha contra el cambio climático se hace efectiva.

 

IDOM, DENTRO DE LA INICIATIVA CIUDADES C40, REALIZARA EL ANALISIS DE BENEFICIOS PARA CINCO CIUDADES DE AMERICA LATINA

Desde junio a septiembre de 2020, el equipo de Cambio Climático de IDOM desarrollara el proyecto “Análisis de Beneficios para las ciudades de Lima, Quito, Guadalajara, Buenos Aire y Medellín”.

Este proyecto se enmarca dentro de la iniciativa Ciudades C40, cuyo objetivo principal es desarrollar una serie de medidas para hacer frente al cambio climático desde el punto de vista de la mitigación y la adaptación en ciudades, impulsando una acción urbana que reduzca las emisiones de gases de efecto invernadero y los riesgos climáticos, aumentando al mismo tiempo la salud, el bienestar y las oportunidades económicas de los ciudadanos.

Es importante, por lo tanto, que las medidas adoptadas vayan un paso más allá en términos de articulación con la ciudadanía, económicos y otros aspectos transversales, teniendo en cuenta las grandes ventajas que pueden ofrecer a las ciudades sostenibles.

En este sentido, el presente proyecto pretende complementar los resultados obtenidos de las acciones llevadas a cabo con anterioridad en las citadas ciudades, aportando una visión más amplia del impacto real de las medidas, integrando los beneficios no climáticos (Equidad social, beneficios para la salud, creación de empleo, ahorro, etc.) y las reducciones de emisiones de gases de efecto invernadero tras su implementación.

Además, servirá para reflejar si estos beneficios se distribuyen equitativamente entre toda la sociedad, especialmente prestando atención a los grupos más vulnerables como las mujeres, las personas con un alto de la pobreza, las personas con discapacidades y los ancianos.

El proyecto se desarrollará en dos fases sucesivas. En la primera parte del proyecto, se trabajará con dos acciones por ciudad para calcular sus beneficios no climáticos, como el número de nuevos puestos de empleo creados, ahorros económicos y en tiempo, mejoras en la salud, etc.

Adicionalmente, se realizará el análisis de la distribución equitativa de los beneficios obtenidos entre los grupos vulnerables de la población.

Para el análisis de estos beneficios no climáticos y su distribución equitativa, se van a emplear las herramientas públicas elaboradas por C40 (https://resourcecentre.c40.org/resources/equitable-impacts) , las cuales nos permitirán determinar, entre otros, los beneficios de:

  • Impacto de desplazarse en bicicleta o andando frente a los medios de transporte actuales.
  • Modernizaciones en edificios para clima frio.
  • Mejor recolección y segregación de residuos.
  • Ahorros potenciales en tiempo de viajes, asociado a precios de congestión de trafico
  • Tránsito rápido de autobuses.

En la segunda parte, se realizará una prueba piloto de otra herramienta elaborada por el equipo de C40 para el cálculo de reducción de emisiones de GEI con tres ciudades.

COVID-19 y Acción Climática. Vínculos y lecciones aprendidas

La pandemia del Coronavirus se ha convertido en el mayor desafío sanitario a nivel global conocido hasta ahora, afectando severamente los sistemas socioeconómicos de los países. La toma de decisiones de cara a la necesaria recuperación de los grandes impactos generados da lugar a una serie de reflexiones importantes vinculadas a la problemática del Cambio Climático, que es sin duda la mayor amenaza global a la que el mundo debe hacer frente decididamente y sin demoras.

Las consecuencias sanitarias del Cambio Climático

La gestión de la salud como sistema está vinculada y exige el continuo apoyo de actuaciones que permitan a las personas desarrollar sus vidas en un ambiente con aire puro, agua limpia, suficientes alimentos, una temperatura tolerable, protección contra la radiación ultravioleta solar y altos grados de diversidad biológica.

Entre las muchas consecuencias del Cambio Climático, destacan los impactos directos e indirectos sobre la salud humana. Los eventos climáticos extremos, tales como olas de calor y de frío, inundaciones, o sequías recurrentes), además de ocasionar daños personales y materiales, exacerban otros problemas de salud ambiental, tales como la calidad del aire o la aparición enfermedades por vectores, además de comprometer la seguridad alimentaria. Estos impactos son más evidentes allí donde los sistemas de saneamiento son deficitarios, convirtiéndose poblaciones pobres y con acceso limitado a los servicios médicos en las más susceptibles.

Por otro lado, el aumento de los valores medios de temperatura, junto con una inadecuada gestión de la biodiversidad y los recursos naturales, puede llevar consigo un cambio en los patrones de enfermedades infecciosas y sus respectivos vectores. La situación con el Coronavirus es el tercer ejemplo de como un virus ha cruzado sus hipotéticas barreras naturales, como ya ocurrió con el SARS y el MERS. La posibilidad de nuevos eventos igual o más severos no sería inesperada.

Teniendo en cuenta el desequilibrio en los ecosistemas naturales que la actividad humana está generando y que son cada vez más patentes, deben crearse escenarios de actuación para futuras crisis similares que puedan producirse. Esto requiere construir resiliencia ante posibles eventos futuros.

Algunas de las medidas de adaptación al cambio climático pueden ayudar a resolver crisis sanitarias globales, en las que además, el impacto socioeconómico no es igual en todas partes, sino que las poblaciones vulnerables y más subdesarrolladas serán las más afectadas.

Acción Climática como eje de construcción de resiliencia

Entre las medidas de adaptación que los países y regiones están planteando para proteger la salud humana frente a los potenciales impactos climáticos cabe citar el desarrollo de planes de actuación en salud pública basados en sistemas de alerta temprana que permitan identificar situaciones de riesgo antes de que éstas se produzcan, cartografía de las zonas más vulnerables para la salud humana (bajo los distintos escenarios socioeconómicos), o el desarrollo de programas de vigilancia y control específicos en enfermedades de transmisión vectorial.

A estas medidas deben sumarse todas aquellas dirigidas a garantizar la preservación del patrimonio natural y la biodiversidad, la seguridad alimentaria, la correcta gestión de los recursos hídricos, la capacidad de las infraestructuras y otro tipo de estrategias que favorecen la resiliencia de los sistemas ante los embates de peligros impredecibles y de consecuencias aún no bien calibradas de forma general.

La recesión global provocada por el coronavirus podría socavar la transición hacia una economía verde al anteponer las soluciones a corto plazo para la crisis sanitaria y olvidando la crisis climática que persistirá a largo plazo, en el caso de no actuar decididamente. Sin embargo, deberían priorizarse medidas de recuperación económica que cumplan con los Objetivos de Desarrollo Sostenible y ayuden a gestionar futuros riesgos.

Para conseguir cero emisiones netas al 2050, y para limitar el calentamiento global a 1.5 grados centígrados, los países deben reducir urgentemente las emisiones en aproximadamente un 50% para 2030 y descarbonizar la economía global a través de una transición justa. Un aumento medio de la temperatura global por encima de 1.5 o 2 ° C crearía riesgos que la economía global no está preparada para soportar, tal y como advierte claramente el informe especial publicado por el IPCC en este sentido.

El enfoque en la infraestructura sostenible y resiliente debe guiar la recuperación económica y es un pilar fundamental para el cumplimiento de los ODS. Son necesarias inversiones en infraestructura resiliente para garantizar la alta demanda de infraestructura que garantice un crecimiento justo e inclusivo. Esta nueva infraestructura de transporte, vivienda y telecomunicaciones es necesaria por cuestiones demográficas, climáticas y sanitarias, y debe plantearse de forma transversal a todas ellas: con una transición hacia una economía baja en carbono, enfocada al uso de energías renovables y alta eficiencia energética.

Todos los sistemas ecológicos y socioeconómicos indispensables para el desarrollo y bienestar del ser humano, también para la salud, son sensibles a la evolución del cambio climático. Los efectos proyectados del cambio climático para la salud son una clara amenaza para el desarrollo sostenible, especialmente en las naciones más pobres del mundo, por lo que deberían ser un argumento suficiente para acelerar las negociaciones a gran escala con respecto a Acción Climática.

 

IDOM comienza los trabajos para apoyar a la Comunidad de Madrid en la definición de su nueva Estrategia de Mitigación y Adaptación al Cambio Climático y Calidad del Aire (2021-2030)

Para hacer frente al reto internacional del cambio climático se están aprobando y poniendo en marcha diferentes estrategias y planes que permitan hacerle frente a todos los niveles. A nivel de la Comunidad de Madrid, en 2020 termina la vigencia de la actual Estrategia de Calidad del Aire y Cambio Climático de la Comunidad de Madrid, el denominado Plan Azul+. Por ello, resulta necesaria la elaboración de un nuevo documento estratégico que establezca las grandes líneas de actuación a largo plazo para la mitigación y la adaptación al cambio climático y la mejora de la calidad del aire en la Comunidad de Madrid.

El objeto de los trabajos consiste en apoyar la elaboración de la nueva Estrategia en materia de cambio climático y calidad del aire para  el periodo 2021-2030. En dicho documento se reflejará  los objetivos a alcanzar y las grandes líneas de actuación a desarrollar durante dicho marco temporal.

El alcance de los trabajos incluye:

  • Análisis del contexto a partir de los datos socioeconómicos de la región, de la situación en cuanto al cumplimiento de los objetivos en materia de calidad del aire y cambio climático durante el periodo de ejecución del Plan Azul+, así como del estudio pormenorizado de otros planes y estrategias existentes en ámbitos relacionados con esta materia, tanto a nivel regional como a nivel nacional y europeo.
  • Diagnóstico del cambio climático en la Comunidad de Madrid, tomando como base, entre otras fuentes, la información disponible del Inventario de emisiones a la atmósfera de la Comunidad de Madrid.
  • Diagnóstico de la calidad del aire en la Comunidad de Madrid, tomando como base los datos suministrados por la Red de Calidad del Aire y el Inventario de Emisiones a la Atmósfera de la Comunidad de Madrid.
  • Definición del alcance y de la estructura del borrador del plan.
  • Propuesta de las líneas de actuación para la mitigación y la mejora de la calidad del aire en el horizonte temporal de la nueva Estrategia.
  • Propuesta de las líneas de actuación para la adaptación al cambio climático en el horizonte temporal de la nueva Estrategia.
  • Efectos previstos de estas líneas de actuación sobre la calidad del aire, la salud y los ecosistemas.

El equipo de cambio climático de IDOM trabajará en estrecha colaboración con el Área de Calidad del Aire, dentro de la Dirección General de Sostenibilidad y Cambio Climático, de la Consejería de Medio Ambiente, Ordenación del Territorio y Sostenibilidad de la Comunidad de Madrid.

Para más información sobre el proyecto puede contactar con Jose Ramírez (jose.ramirez@idom.com) o con Pedro Muradás (pmum@idom.com).

Avances en la tramitación de la Ley de Cambio Climático y Transición Energética de España

El pasado lunes 10 de febrero se llevó a cabo la reunión del Consejo Asesor de Medio Ambiente (CAMA) para tomar en consideración el nuevo borrador del anteproyecto de Ley de Cambio Climático y Transición Energética (APLCCTE), tras haber sido sometido a información y audiencia públicas e incorporar las alegaciones resultantes del proceso, así como haber sido informado por los demás departamentos ministeriales. Posteriormente, el borrador será tratado en Conferencia Sectorial con las Comunidades Autónomas y por el Consejo de Estado, antes de ser remitido al Consejo de Ministros e iniciar su tramitación parlamentaria.

El APLCCTE será el marco normativo e institucional para facilitar la progresiva adecuación de nuestra realidad a las exigencias que regulan la acción climática. Esta herramienta facilitará y orientará la descarbonización de la economía española a 2050, una descarbonización que tiene que ser socialmente justa.

El nuevo borrador presentado consta de 37 artículos (frente a los 28 del texto anterior) distribuidos en 9 títulos, uno más que el anterior. Este nuevo título está dedicado a la gobernanza y la participación pública, estableciendo un Comité de Cambio Climático y Transición Energética, responsable de evaluar y hacer recomendaciones sobre las políticas y medidas en materia de Clima y Energía, elaborando un informe anual remitido al Congreso de los Diputados.

Los objetivos recogidos en el texto sobre reducción de las emisiones de GEI, introducción de energías renovables y uso más eficiente de la energía son:

  • Para el 2030, reducir las emisiones de GEI en un 20% respecto a los valores de 1990 (reducción de un 33% de las emisiones generadas en 2017). Generar el 70% de la electricidad mediante renovables, al menos el 35% del consumo final de energía procedente de renovables y mejorar la eficiencia energética en al menos un 35% respecto al escenario tendencial.
  • Para el 2050, alcanzar la neutralidad en carbono y tener un sistema eléctrico 100% renovable.

Algunos de los aspectos más relevantes que recoge el APLCCTE propuestos para el logro de los objetivos anteriores, se citan a continuación:

Los municipios > 50.000 habitantes y los territorios insulares tendrán la obligación de establecer zonas de bajas emisiones no más tarde de 2023. Dichos municipios y territorios insulares deberán también impulsar medidas de movilidad eléctrica compartida.

Con el fin de favorecer la expansión del vehículo eléctrico, el Gobierno desarrollará y pondrá a disposición del público una plataforma de información sobre puntos de recarga. Además, se introducen obligaciones de instalar al menos un punto de recarga rápida en estaciones con ventas superiores a 5 millones de litros de gasóleo y gasolina.

Reducción de las emisiones del transporte marítimo mediante el objetivo de cero emisiones directas de los buques cuando estén amarrados o fondeados en los puertos de competencia del estado para el año 2050.

Se establecerán también objetivos anuales de suministro de biocarburos en el transporte aéreo, con especial énfasis en los de carácter avanzado y los procedentes de fuentes renovables de origen no biológico.

Se recoge la necesidad de adoptar medidas para alcanzar a tener un parque de turismos y vehículos comerciales ligeros sin emisiones directas de CO2 para el año 2050, a través de todas las administraciones.

El anteproyecto recoge también la ampliación del porcentaje de los Presupuestos Generales del Estado destinados a alcanzar los objetivos en materia de cambio climático y transición energética. Esta cantidad, aún por fijar, será superior al 20%. Además, el Gobierno promoverá una financiación adecuada de las prioridades en materia de investigación desarrollo e innovación de cambio climático y transición energética que se incluyan en las sucesivas Estrategias españolas de Ciencia y Tecnología y de Innovación.

Se establece la obligación de algunas entidades de presentar informes en los que realicen una evaluación del impacto de los riesgos asociados al cambio climático generado por la exposición a éste de su actividad.

El APLCCTE recoge un apartado dedicado a la adaptación al cambio climático donde se recogen objetivos estratégicos concretos, indicadores asociados y medidas de adaptación, relacionados con la planificación y gestión del desarrollo urbano, edificación e infraestructuras del transporte, protección de la biodiversidad frente al calentamiento global, política forestal y desarrollo rural, planificación y gestión del agua y de la costa y seguridad alimentaria.

La participación ciudadana tiene un título dedicado exclusivamente dentro de la APLCCTE. Se establece que cualquier plan, estrategia, instrumento y disposición que se adopte en materia de cambio climático deberá realizarse garantizando la participación de los agentes sociales y económicos interesados, y del público en general.

A partir de 2021 se convocarán subastas para impulsar la construcción de al menos 3.000 MW de instalaciones renovables. Se recoge también promover y facilitar la eficiencia energética y el uso de fuentes renovables en el ámbito de la edificación.

El APLCCTE recoge en un título el objetivo de fomentar la actividad económica y la mejora de la empleabilidad de los trabajadores en la transición hacia un desarrollo bajo en carbono.

Por otra parte, se ha presentado el borrador actualizado del Plan Nacional Integrado de Energía y Clima 2021-2030 (PNIEC) que propone una senda de descarbonización para la próxima década coherente con el aumento de la ambición frente al cambio climático.

 

Fuente: https://www.miteco.gob.es/es/prensa/ultimas-noticias/la-ley-de-cambio-clim%C3%A1tico-y-transici%C3%B3n-energ%C3%A9tica-entra-en-la-recta-final-de-su-tramitaci%C3%B3n-administrativa/tcm:30-506983