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Adaptación al cambio climático aplicada a la gestión de los recursos hídricos: El caso de la Cuenca del Canal de Panamá

El último de los informes del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) identifica la gestión de los recursos hídricos como uno de los sectores más vulnerables a los efectos del cambio climático. A los impactos ya registrados con más que probable vinculación a la variabilidad climática experimentada en las últimas décadas, se suma la certeza de una vinculación directa entre calentamiento global y mayor duración e intensidad tanto de los periodos de sequía como de las inundaciones, con todas las consecuencias que eso supondría para los sistemas naturales y humanos. Los impactos asociados a una subida de la temperatura media del planeta de 2 grados centígrados para mitad de siglo son mucho más severos que los pronosticados para un incremento de 1.5 grados. Es urgente actuar con determinación para permanecer por debajo de estos umbrales y estar preparados para asimilar los eventuales efectos a tales cambios en el clima.

Fuente: The New York Times

La necesidad de actuar se hace especialmente patente en determinadas regiones y contextos socioeconómicos a lo largo y ancho del planeta. Un caso paradigmático es el de la Cuenca hidrográfica del Canal de Panamá, un territorio de casi 3,400 km2 repartidos en tres provincias que aporta el agua necesaria para garantizar el funcionamiento de la principal infraestructura y activo económico del país, facilitando el tránsito de aproximadamente el 6% del comercio mundial. Además de permitir la operación del Canal, recientemente ampliado, los recursos hídricos de la cuenca deben atender otras necesidades vinculadas con usos agropecuarios, industriales, producción energética o abastecimiento a los diferentes asentamientos humanos presentes en este entorno geográfico. Además, la cuenca acoge diferentes espacios naturales protegidos y provee diferentes servicios ecosistémicos clave.

Es por eso que la Autoridad del Canal de Panamá (ACP), plenamente consciente de la importancia de cada metro cúbico de agua que se gestiona en la Cuenca, y contribuyendo al cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, lleva tiempo desarrollando numerosas iniciativas encaminadas a garantizar una gestión integrada de los recursos hídricos, aumentando su uso eficiente en todos los sectores y asegurando la sostenibilidad de la extracción y el abastecimiento para hacer frente a posibles situaciones de escasez. Algunas de estas iniciativas son pioneras a nivel mundial, como su Plan Integral para la reducción de las emisiones de CO2. Desde luego, las incertidumbres climáticas constituyen un preocupante factor adicional a tener en cuenta en la toma de decisiones para la ACP.

En este marco, el Banco Interamericano de Desarrollo ha confiado recientemente a IDOM los servicios de apoyo técnico especializado a la ACP para la elaboración del Plan Indicativo de Ordenamiento Territorial Ambiental (PIOTA) de la Cuenca del Canal.

Se trata sin duda de un trabajo icónico para la compañía y un ilusionante desafío que, por el tipo de capacidades requerido, se ajusta perfectamente al carácter multidisciplinar y enfoque de trabajo orientado a resultados, que caracterizan la actividad de IDOM. En este trabajo intervendrán diferentes especialistas en ordenamiento territorial, modelación hidrológica, proyecciones climáticas, vulnerabilidad y riesgos, calidad ambiental, servicios ecosistémicos y análisis socioeconómicos. El objetivo es dotar a la ACP de las herramientas, capacidades y propuestas necesarias para implementar un modelo de desarrollo territorial resiliente y de bajo carbono para la Cuenca, considerando la necesidad de involucrar al conjunto de la sociedad en la toma de decisiones e integrando diferentes escenarios de clima futuro y sus incertidumbres asociadas. Para ello, IDOM proporcionará soluciones que tengan una traducción ágil y práctica en la gestión de los recursos hídricos y sus implicaciones territoriales.

Más info de interés:

https://elpais.com/sociedad/2020-08-17/el-cambio-climatico-acecha-al-canal-de-panama.html

https://www.bbc.com/mundo/noticias-america-latina-51840165?ocid=wsmundo.chat-apps.in-app-msg.whatsapp.trial.link1_.auin

IDOM apoyará el proceso de definición e implementación de acciones climáticas para Lima y Quito

Idom apoyará a las ciudades de Quito y Lima en el desarrollo de una línea base para apoyar la definición, implementación y monitoreo de acciones climáticas priorizadas para enfrentar los retos que plantea el cambio climático. Este proyecto se enmarca dentro del Plan de Acción Climática de C40 diseñado para definir estrategias municipales en línea con los objetivos del Acuerdo de París.

Durante este proyecto, se colaborará con el equipo de LATAM de C40, con los consejeros de Lima y Quito y su correspondiente equipo regional para aterrizar las medidas de mitigación y adaptación definidas por las ciudades. Finalmente, se espera obtener la suficiente información de partida para alimentar la plantilla de la herramienta de Definición de Acción. Esta herramienta ha sido desarrollada por C40 para asegurar la factibilidad y trazabilidad de acciones climáticas que permitan posteriormente un mejor acceso a recursos de financiación.

Los objetivos de este proyecto ambicionan definir un plan financiero y su coste estimado, calcular la reducción de emisiones anuales y acumuladas, analizar los beneficios por la reducción de riesgos y diseñar indicadores de resultado para el monitoreo y evaluación para cada una de las acciones.

Para cada tarea, se trabajará con un volumen de acciones determinado las cuales tendrán en común los siguientes aspectos:

  • Deben constar de fondos y financiamiento
  • Efectividad: deben ser acciones basadas en la evidencia. Para esto, es necesario obtener la mejor aproximación tanto para el potencial de mitigación y/o contribución para la reducción de los riesgos climáticos, dependiendo el tipo de acción priorizada.
  • Monitoreo, evaluación, reporte y revisión: el compromiso de desarrollar el plan a largo plazo debe estar demostrado a través de un proceso de desarrollo de indicadores clave.

La asistencia técnica aportada debe garantizar que las acciones climáticas se materialicen a través de su implementación y se acelere su proceso, de esta forma se garantiza que la lucha contra el cambio climático se hace efectiva.

 

IDOM, DENTRO DE LA INICIATIVA CIUDADES C40, REALIZARA EL ANALISIS DE BENEFICIOS PARA CINCO CIUDADES DE AMERICA LATINA

Desde junio a septiembre de 2020, el equipo de Cambio Climático de IDOM desarrollara el proyecto “Análisis de Beneficios para las ciudades de Lima, Quito, Guadalajara, Buenos Aire y Medellín”.

Este proyecto se enmarca dentro de la iniciativa Ciudades C40, cuyo objetivo principal es desarrollar una serie de medidas para hacer frente al cambio climático desde el punto de vista de la mitigación y la adaptación en ciudades, impulsando una acción urbana que reduzca las emisiones de gases de efecto invernadero y los riesgos climáticos, aumentando al mismo tiempo la salud, el bienestar y las oportunidades económicas de los ciudadanos.

Es importante, por lo tanto, que las medidas adoptadas vayan un paso más allá en términos de articulación con la ciudadanía, económicos y otros aspectos transversales, teniendo en cuenta las grandes ventajas que pueden ofrecer a las ciudades sostenibles.

En este sentido, el presente proyecto pretende complementar los resultados obtenidos de las acciones llevadas a cabo con anterioridad en las citadas ciudades, aportando una visión más amplia del impacto real de las medidas, integrando los beneficios no climáticos (Equidad social, beneficios para la salud, creación de empleo, ahorro, etc.) y las reducciones de emisiones de gases de efecto invernadero tras su implementación.

Además, servirá para reflejar si estos beneficios se distribuyen equitativamente entre toda la sociedad, especialmente prestando atención a los grupos más vulnerables como las mujeres, las personas con un alto de la pobreza, las personas con discapacidades y los ancianos.

El proyecto se desarrollará en dos fases sucesivas. En la primera parte del proyecto, se trabajará con dos acciones por ciudad para calcular sus beneficios no climáticos, como el número de nuevos puestos de empleo creados, ahorros económicos y en tiempo, mejoras en la salud, etc.

Adicionalmente, se realizará el análisis de la distribución equitativa de los beneficios obtenidos entre los grupos vulnerables de la población.

Para el análisis de estos beneficios no climáticos y su distribución equitativa, se van a emplear las herramientas públicas elaboradas por C40 (https://resourcecentre.c40.org/resources/equitable-impacts) , las cuales nos permitirán determinar, entre otros, los beneficios de:

  • Impacto de desplazarse en bicicleta o andando frente a los medios de transporte actuales.
  • Modernizaciones en edificios para clima frio.
  • Mejor recolección y segregación de residuos.
  • Ahorros potenciales en tiempo de viajes, asociado a precios de congestión de trafico
  • Tránsito rápido de autobuses.

En la segunda parte, se realizará una prueba piloto de otra herramienta elaborada por el equipo de C40 para el cálculo de reducción de emisiones de GEI con tres ciudades.

COVID-19 y Acción Climática. Vínculos y lecciones aprendidas

La pandemia del Coronavirus se ha convertido en el mayor desafío sanitario a nivel global conocido hasta ahora, afectando severamente los sistemas socioeconómicos de los países. La toma de decisiones de cara a la necesaria recuperación de los grandes impactos generados da lugar a una serie de reflexiones importantes vinculadas a la problemática del Cambio Climático, que es sin duda la mayor amenaza global a la que el mundo debe hacer frente decididamente y sin demoras.

Las consecuencias sanitarias del Cambio Climático

La gestión de la salud como sistema está vinculada y exige el continuo apoyo de actuaciones que permitan a las personas desarrollar sus vidas en un ambiente con aire puro, agua limpia, suficientes alimentos, una temperatura tolerable, protección contra la radiación ultravioleta solar y altos grados de diversidad biológica.

Entre las muchas consecuencias del Cambio Climático, destacan los impactos directos e indirectos sobre la salud humana. Los eventos climáticos extremos, tales como olas de calor y de frío, inundaciones, o sequías recurrentes), además de ocasionar daños personales y materiales, exacerban otros problemas de salud ambiental, tales como la calidad del aire o la aparición enfermedades por vectores, además de comprometer la seguridad alimentaria. Estos impactos son más evidentes allí donde los sistemas de saneamiento son deficitarios, convirtiéndose poblaciones pobres y con acceso limitado a los servicios médicos en las más susceptibles.

Por otro lado, el aumento de los valores medios de temperatura, junto con una inadecuada gestión de la biodiversidad y los recursos naturales, puede llevar consigo un cambio en los patrones de enfermedades infecciosas y sus respectivos vectores. La situación con el Coronavirus es el tercer ejemplo de como un virus ha cruzado sus hipotéticas barreras naturales, como ya ocurrió con el SARS y el MERS. La posibilidad de nuevos eventos igual o más severos no sería inesperada.

Teniendo en cuenta el desequilibrio en los ecosistemas naturales que la actividad humana está generando y que son cada vez más patentes, deben crearse escenarios de actuación para futuras crisis similares que puedan producirse. Esto requiere construir resiliencia ante posibles eventos futuros.

Algunas de las medidas de adaptación al cambio climático pueden ayudar a resolver crisis sanitarias globales, en las que además, el impacto socioeconómico no es igual en todas partes, sino que las poblaciones vulnerables y más subdesarrolladas serán las más afectadas.

Acción Climática como eje de construcción de resiliencia

Entre las medidas de adaptación que los países y regiones están planteando para proteger la salud humana frente a los potenciales impactos climáticos cabe citar el desarrollo de planes de actuación en salud pública basados en sistemas de alerta temprana que permitan identificar situaciones de riesgo antes de que éstas se produzcan, cartografía de las zonas más vulnerables para la salud humana (bajo los distintos escenarios socioeconómicos), o el desarrollo de programas de vigilancia y control específicos en enfermedades de transmisión vectorial.

A estas medidas deben sumarse todas aquellas dirigidas a garantizar la preservación del patrimonio natural y la biodiversidad, la seguridad alimentaria, la correcta gestión de los recursos hídricos, la capacidad de las infraestructuras y otro tipo de estrategias que favorecen la resiliencia de los sistemas ante los embates de peligros impredecibles y de consecuencias aún no bien calibradas de forma general.

La recesión global provocada por el coronavirus podría socavar la transición hacia una economía verde al anteponer las soluciones a corto plazo para la crisis sanitaria y olvidando la crisis climática que persistirá a largo plazo, en el caso de no actuar decididamente. Sin embargo, deberían priorizarse medidas de recuperación económica que cumplan con los Objetivos de Desarrollo Sostenible y ayuden a gestionar futuros riesgos.

Para conseguir cero emisiones netas al 2050, y para limitar el calentamiento global a 1.5 grados centígrados, los países deben reducir urgentemente las emisiones en aproximadamente un 50% para 2030 y descarbonizar la economía global a través de una transición justa. Un aumento medio de la temperatura global por encima de 1.5 o 2 ° C crearía riesgos que la economía global no está preparada para soportar, tal y como advierte claramente el informe especial publicado por el IPCC en este sentido.

El enfoque en la infraestructura sostenible y resiliente debe guiar la recuperación económica y es un pilar fundamental para el cumplimiento de los ODS. Son necesarias inversiones en infraestructura resiliente para garantizar la alta demanda de infraestructura que garantice un crecimiento justo e inclusivo. Esta nueva infraestructura de transporte, vivienda y telecomunicaciones es necesaria por cuestiones demográficas, climáticas y sanitarias, y debe plantearse de forma transversal a todas ellas: con una transición hacia una economía baja en carbono, enfocada al uso de energías renovables y alta eficiencia energética.

Todos los sistemas ecológicos y socioeconómicos indispensables para el desarrollo y bienestar del ser humano, también para la salud, son sensibles a la evolución del cambio climático. Los efectos proyectados del cambio climático para la salud son una clara amenaza para el desarrollo sostenible, especialmente en las naciones más pobres del mundo, por lo que deberían ser un argumento suficiente para acelerar las negociaciones a gran escala con respecto a Acción Climática.

 

IDOM comienza los trabajos para apoyar a la Comunidad de Madrid en la definición de su nueva Estrategia de Mitigación y Adaptación al Cambio Climático y Calidad del Aire (2021-2030)

Para hacer frente al reto internacional del cambio climático se están aprobando y poniendo en marcha diferentes estrategias y planes que permitan hacerle frente a todos los niveles. A nivel de la Comunidad de Madrid, en 2020 termina la vigencia de la actual Estrategia de Calidad del Aire y Cambio Climático de la Comunidad de Madrid, el denominado Plan Azul+. Por ello, resulta necesaria la elaboración de un nuevo documento estratégico que establezca las grandes líneas de actuación a largo plazo para la mitigación y la adaptación al cambio climático y la mejora de la calidad del aire en la Comunidad de Madrid.

El objeto de los trabajos consiste en apoyar la elaboración de la nueva Estrategia en materia de cambio climático y calidad del aire para  el periodo 2021-2030. En dicho documento se reflejará  los objetivos a alcanzar y las grandes líneas de actuación a desarrollar durante dicho marco temporal.

El alcance de los trabajos incluye:

  • Análisis del contexto a partir de los datos socioeconómicos de la región, de la situación en cuanto al cumplimiento de los objetivos en materia de calidad del aire y cambio climático durante el periodo de ejecución del Plan Azul+, así como del estudio pormenorizado de otros planes y estrategias existentes en ámbitos relacionados con esta materia, tanto a nivel regional como a nivel nacional y europeo.
  • Diagnóstico del cambio climático en la Comunidad de Madrid, tomando como base, entre otras fuentes, la información disponible del Inventario de emisiones a la atmósfera de la Comunidad de Madrid.
  • Diagnóstico de la calidad del aire en la Comunidad de Madrid, tomando como base los datos suministrados por la Red de Calidad del Aire y el Inventario de Emisiones a la Atmósfera de la Comunidad de Madrid.
  • Definición del alcance y de la estructura del borrador del plan.
  • Propuesta de las líneas de actuación para la mitigación y la mejora de la calidad del aire en el horizonte temporal de la nueva Estrategia.
  • Propuesta de las líneas de actuación para la adaptación al cambio climático en el horizonte temporal de la nueva Estrategia.
  • Efectos previstos de estas líneas de actuación sobre la calidad del aire, la salud y los ecosistemas.

El equipo de cambio climático de IDOM trabajará en estrecha colaboración con el Área de Calidad del Aire, dentro de la Dirección General de Sostenibilidad y Cambio Climático, de la Consejería de Medio Ambiente, Ordenación del Territorio y Sostenibilidad de la Comunidad de Madrid.

Para más información sobre el proyecto puede contactar con Jose Ramírez (jose.ramirez@idom.com) o con Pedro Muradás (pmum@idom.com).