España, con un aumento del 7,4 %, es el cuarto país de la UE en el que más crecieron las emisiones de CO2 en 2017

Según las estimaciones sobre emisiones de dióxido de carbono derivadas de la combustión de combustibles fósiles en la Unión Europea, 2017 muestra un aumento, en comparación con 2016, del 1,8 % del total de emisiones comunitarias. Por su parte, España, se coloca como el cuarto Estado miembro en el que más crecieron las emisiones de CO2, con un incremento del 7,4 % respecto a los registros del año anterior.

Figura 1: variación de las emisiones de CO2 entre 2016 y 2017en los diferentes Estados miembros de la UE. Fuente: Eurostat.

Las emisiones de dióxido de carbono son uno de los principales impulsores del calentamiento global y, en la actualidad, representan aproximadamente un 80 % de todas las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) de la UE. Los primeros datos aportados por la Agencia Europea de Estadística (Eurostat) sobre la previsión de emisiones de CO2 como consecuencia de la quema de combustibles  fósiles para la generación eléctrica revela un repunte de un 1,8 % en el conjunto de la Unión y un aumento en la mayoría de los países miembros en 2017.

Tal y como se aprecia en la figura 1, los Estados miembros en los que más crecieron las emisiones de dióxido de carbono fueron Malta (+12,8 %), Estonia (+ 11,3 %) y Bulgaria (+ 8,3 %). España, que ocupa el cuarto lugar con un impulso de un 7,4 %, representa el 7,7 % del total de las emisiones de CO2 de la UE en 2017. Por el contrario, los Estados miembros en los que mayor disminución de emisiones de CO2 hubo fueron Finlandia (-5,9 %), Dinamarca (-5,8 %), Reino Unido (-3,2 %), Irlanda (-2,9 %), Bélgica (-2,4 %), Letonia (-0,7 %) y Alemania (-0,2 %).

Para el caso concreto de España, el informe de El sistema eléctrico español. Avance 2017, de Red Eléctrica de España, recoge la evolución de las emisiones de dióxido de carbono asociadas a la generación eléctrica peninsular en 2017. Dicho informe, que apunta en la misma dirección que la información facilitada por Eurostat, destaca el incremento de las emisiones de CO2 y lo atribuye a la menor aportación de las energías renovables en la generación de energía eléctrica, que pasó del 40,8 % respecto del total en 2016 al 33,3 % en 2017.

Esta reducción tan importante del peso de las energías renovables fue consecuencia del gran impacto que tuvo la extrema sequía sobre la producción hidráulica, un 48,4 % menor que la del año anterior y, en menor medida, de la menor generación eólica de 2017 (-1,6 % respecto al año anterior). Ante este escenario, el carbón para la generación eléctrica se convirtió en la alternativa más utilizada para suplir la carencia creada por las energías renovables y provocó que fuese el mayor contribuidor de emisiones de dióxido de carbono del sistema eléctrico español en 2017, con más de 40 millones de toneladas de CO2 equivalente (Figura 2).

Figura 2: evolución de las emisiones de CO2 asociadas a la generación eléctrica peninsular. Fuente: El sistema eléctrico español. Avance 2017.

Todas estas estimaciones dejan patente que la Ley de cambio climático y transición energética de España, en desarrollo en la actualidad, debe ser coherente, ambiciosa y eficaz para cumplir los compromisos adoptados en el marco de Unión Europea y el Acuerdo de París. Esto es indispensable para consolidar la transición hacia un modelo económico que limite el incremento de emisiones de CO2 y el resto de GEI y, consecuentemente, de la temperatura media global por debajo de los 2º C.

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