Climate Update by Copernicus – March 2019: Los efectos del cambio climático se aceleran

Copernicus, el Sistema de Observación de la Tierra de la Unión Europea, publica cada año nuevos e interesantes datos sobre el estado del clima en Europa. Hace un par de semanas presentó su nuevo informe, que indica que 2018 fue uno de los tres años más cálidos en Europa. Desde finales de primavera y hasta otoño, el norte y centro de Europa experimentaron un clima excepcionalmente cálido: las temperaturas fueron las más altas desde, al menos, 1950.

Las temperaturas registradas fueron mayores de la media en todas las estaciones y el último verano fue el más cálido de la historia, con 1,2ºC por encima de lo habitual, lo que evidencia la tendencia del calentamiento en las últimas cuatro décadas.

En líneas generales, Europa ha sido uno de los continentes con un tiempo más extremo durante 2018. Después de un par de meses de frío intenso, la nota dominante ha sido el calor y la sequía en el norte y el centro de Europa y las fuertes precipitaciones en torno al Mediterráneo.

El informe también destaca que las zonas del norte y del centro de Europa sufrieron un prolongado periodo de sequía. Las precipitaciones estacionales fueron inferiores al promedio habitual en casi un 80% en primavera, verano y otoño, lo que abarca todo el periodo de vegetación y de recolección. Esta situación se tradujo en pérdidas agrícolas (algo que compromete los avances logrados para acabar con la malnutrición), restricciones al uso del agua y un caudal reducido en los ríos.

A medida que las temperaturas aumentaban durante el año, también lo hacía la duración de la insolación. Ciertas regiones del centro y norte de Europa experimentaron hasta un 40% más de horas de insolación en comparación con la media, y Alemania registró el número de horas de sol más elevado desde que existen registros.

Por otro lado, aunque las precipitaciones extremas se situaron por debajo de la media, se produjeron varios fenómenos extremos, entre los que destacan el huracán Leslie, que alcanzó la Península Ibérica en octubre y provocó lluvias intensas e inundaciones en el norte de España y en el suroeste de Francia.

En 2018, Europa también experimentó varios periodos fríos a principios del año que afectaron a buena parte del continente, y febrero y marzo fueron los únicos meses en los que se dieron temperaturas inferiores a la media. Se produjeron fuertes nevadas en extensas áreas de Europa, incluido el Reino Unido.

En cuanto al riesgo de incendios se situó muy por encima de la media en un gran número de regiones del norte de Europa, especialmente en los países escandinavos y alrededor del mar Báltico. Así, los incendios forestales en Suecia (que alcanzaron más de cincuenta) fueron catalogados como «los más graves de la historia moderna». Una situación sin precedentes en la que ardieron más de 20.000 hectáreas. En consecuencia, el norte de Europa registró los niveles anuales de emisiones derivadas de incendios forestales más elevados desde 2003.

El informe también incluye datos sobre los tres principales gases de efecto invernadero: el dióxido de carbono (CO2), el metano (CH4) y el óxido nitroso (N2O). El aumento de los flujos en superficie netos de estos gases se ha ido incrementando en las últimas décadas, tendencia que se mantuvo en 2018.

Gracias a programas como Copernicus, que ofrece información actualizable, fiable, intuitiva y de libre acceso, se pone de manifiesto las consecuencias del cambio climático a nivel global, y con ello se ayuda a la toma de conciencia sobre el estado de nuestro planeta.

 

Fuente: Climate Change Service

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