El ejemplo de Nueva York frente a la lucha contra cambio climático

El pasado 22 de marzo (coincidiendo con el día mundial de la Tierra), la ciudad de Nueva York dio un gran paso al frente en la lucha contra el cambio climático al aprobar un paquete de ambiciosas medidas. Este hecho es especialmente icónico al tratarse de una de las ciudades más reconocidas a nivel internacional, siendo parte del país donde su presidente aun niega la existencia del cambio climático.

Esa misma mañana, el alcalde Bill de Blasio anunció que la ciudad se plantea como objetivo reducir las emisiones en un 40% para el año 2030 y en un 80% para el año 2050 mediante la aprobación de la Ley de Movilización climática, que se compone de un total de seis medidas.

La principal medida se enfoca en los rascacielos de la ciudad, que generan aproximadamente un 70% de las emisiones de gases de efecto invernadero de la ciudad por el uso de sistemas de calefacción y aire acondicionado. A estos se les exigirá que se actualicen para incorporar nuevos sistemas de aislamiento, infraestructuras verdes, así como que compensen sus emisiones con otras medidas alternativas como la generación de energía mediante fuentes renovables. Igualmente, las nuevas edificaciones deberán cumplir estrictas normas de eficiencia energética, todo ello para limitar los impactos que los 25.000 m2 de rascacielos que actualmente hay en Nueva York, ocasionan sobre la ciudad y el resto del mundo.

Por otro lado, actualmente en torno al 70% de la energía consumida por Nueva York procede de fuentes no renovables, por lo que el plan municipal obligará a realizar estudios sobre la viabilidad del cierre de las plantas o centrales que generan electricidad a partir de combustibles fósiles y sustituirlas por energía renovable y baterías.

El programa también incluye planes para incrementar la extensión del reciclaje de materia orgánica, la reducción del uso de plásticos no reciclables y medidas para reducir el consumo de productos procesados de carne. En este sentido, Brian Shapiro presidente de la Humane Society de los Estados Unidos declaraba que, “Además de causar un gran sufrimiento a los animales, la producción industrial de carne genera un gran consumo de agua, degradación de suelos, así como gases de efecto invernadero, por lo que con esta medida se reducirá drásticamente la huella de carbono de la ciudad”.

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