Soluciones innovadoras para hacer frente al COVID-19

El COVID-19 se ha convertido ya en una de las mayores amenazas sanitarias a las que se ha enfrentado la humanidad. Si bien es cierto que a lo largo de la historia han existido otras muchas enfermedades que han alcanzado una propagación mundial (la peste negra en 1350, la viruela en 1520, la gripe española en 1920, el SIDA en la década de los 80, etc.), en el caso del coronavirus, su acelerado ritmo de contagio en un mundo globalizado, alta y velozmente interconectado, es lo que alerta a las autoridades sanitarias de prácticamente todo el planeta.

Más allá de la propia enfermedad, están surgiendo otros retos que no hacen más que dificultar las labores de control y contención de la pandemia. Entre ellos, la disposición por parte de los sanitarios y sanitarias de medio mundo de material sanitario y Equipos de Protección Individual (EPI). Son ellos y ellas (entre otros) los que se enfrentan directamente a la enfermedad y es esencial que no vean comprometida su propia salud. Por ellos mismos y para que puedan seguir velando por la salud del resto de la sociedad. Sin embargo, las autoridades europeas están encontrando grandes dificultades para abastecerse de dichos materiales y España no es una excepción.

En este contexto en el que la demanda mundial de productos como mascarillas sanitarias o ropa quirúrgica supera con creces la oferta existente, surgen nuevas iniciativas basadas en procesos de economía circular que, por qué no decirlo, además de abastecer de recursos al personal sanitario, reducen el consumo de materiales y reducen la contribución al cambio climático. Este es el caso de una iniciativa coordinada por el Gobierno del Principado de Asturias, a través de la Consejería de Ciencia, Innovación y Universidad.

El proyecto, fruto de una alianza entre instituciones y empresas regionales, persigue reciclar hasta 100.000 mascarillas al día, una cantidad que podría aumentar hasta el millón diario en caso de disponer de suficiente personal y material. Actualmente se encuentran testando el protocolo de desinfección de las mascarillas para posteriormente, en caso de ser viable, iniciar su aplicación masiva.

Todo el material necesario para el arranque del proyecto ha sido donado, y ahora la prioridad se centra en testar que el protocolo de desinfección funciona sin dañar las mascarillas, sus fibras o sus tamaños de poro, críticos en la protección. Este proceso, que será realizado en el centro tecnológico Idonial, en distintos laboratorios de la Universidad de Oviedo, y por un equipo de voluntarios especializados coordinados desde la gerencia de la institución académica asturiana, se compone de cinco fases:

  1. Desinfección: se utilizan tres procesos en continuo (químico, térmico y por tiempo de vida del virus), que aseguran desinfección total de las mascarillas.
  2. Lavado: con agua en continuo a través de sistemas de bidones.
  3. Secado: secado de la mascarilla mediante aporte de calor. Si se utilizan cañones de aire caliente podría lograrse una segunda desinfección.
  4. Empaquetado/cuarentena: en bloques de un mínimo de 20 unidades. Se deberían almacenar varios días estas mascarillas antes de su uso, asegurando un tercer método de desinfección.
  5. Comprobación de calidad: es necesario tener certeza de ausencia de virus mediante PCR en cada lote. Si los tests en la Universidad de Oviedo son satisfactorios, se realizará una segunda prueba en un organismo certificado para UNE-EN 149:2001+A1:201.

El primer lote será de 5.000 mascarillas, con capacidad de llegar a 100.000 al día y escalarlo a un millón diario en caso de disponer de suficientes recursos humanos y materiales, según calculan los promotores de la propuesta.

El consejero de Ciencia, Innovación y Universidad, Borja Sánchez, destaca la importancia de este tipo de propuestas de aplicación inmediata y pone de relieve la necesidad de sumar esfuerzos. “La posibilidad de disponer de este material sanitario imprescindible en la lucha contra la pandemia del nuevo coronavirus no solo se limita a nuestra comunidad, sino que podríamos producir también para centros que lo necesiten de todo el país”, explica.

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