El factor humano y el aumento de la temperatura de la Tierra

En las últimas seis décadas, las actividades humanas han impulsado tasas de cambio excepcionalmente rápidas en el Sistema Terrestre. Ahora las actividades antropogénicas rivalizan con las grandes fuerzas de la naturaleza, lo cual ha llevado a la propuesta de que la Tierra ha entrado en una nueva época geológica – el Antropoceno. Si bien se han recopilado datos sustanciales en apoyo de la propuesta antropocénica, lo que falta es un marco conceptual de orden superior de la evolución del Sistema Tierra en el que el Antropoceno puede compararse con otros cambios en la historia de la Tierra. Para ello, científicos de la Australian National University han propuesto una “ecuación antropocénica”.

Se basan en datos de los últimos 7.000 años (Holoceno), en los cuales las fuerzas naturales que han impulsado el cambio en el sistema terrestre han sido astronómicas -cambios en la intensidad solar y cambios sutiles en los parámetros orbitales-, fuerzas geofísicas y actividades internas como los volcanes, provocando un aumento de la temperatura de 0,01ºC por siglo. Sin embargo, las emisiones de gases de efecto invernadero causadas por el hombre en los últimos 45 años (desde 1970 se ha evidenciado una fluencia superior en el clima) han aumentado la temperatura en 1,7ºC por siglo, valor muy superior al ratio de origen natural.

Fuente: Berkley Earth. Surface Temperature animation

Al constatar esta evidencia, los investigadores han desarrollado una ecuación estimando que la Actividad Humana, a la que denominan el Factor H, se ha convertido en la principal fuerza que influye sobre el medio ambiente del planeta. La ecuación integra elementos como el aumento de la población humana, los modos de vida (especialmente el consumo de masas) y la tecnología.

Integrando todos estos elementos en una fórmula se descubre que la actividad humana ha modificado las condiciones naturales de la vida en la Tierra por ejemplo mediante el calentamiento de la superficie terrestre hasta 170 veces más deprisa de lo que lo hacen las condiciones naturales y en consecuencia provocando un nivel promedio del mar más alto que en los últimos 115.000 años.

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