Nuevas herramientas para facilitar la adaptación al cambio climático de las ciudades europeas

El cambio climático está y seguirá impactando en Europa. Partiendo del dato de que tres de cada cuatro europeos viven en ciudades, se hace evidente la necesidad de información para evaluar los riesgos asociados al cambio climático en áreas urbanas y para determinar cómo adaptarse a los mismos.

Con este fin, la Agencia Europea de Medio Ambiente (AEMA) ha reunido datos relevantes para varias ciudades europeas en un libro interactivo de mapas de vulnerabilidad urbana en el portal Climate Adaptation Climate ADAPT. Los mapas se agrupan en torno a cuatro amenazas climáticas (olas de calor, sequías y escasez de agua, inundaciones e incendios forestales) y la capacidad de respuesta de las ciudades. El mapa muestra cómo diferentes factores (cantidad de áreas verdes urbanas, proporción de personas mayores o recursos financieros), interactúan a nivel de la ciudad y determinan la vulnerabilidad de estas ciudades.

De entre los factores mencionados, las zonas verdes ayudan a regular la temperatura de las ciudades y por tanto a combatir el fenómeno de la isla de calor. Sin embargo no sólo hay que considerar su participación global en la superficie urbana, hay otros aspectos que también desempeñan un papel relevante como su distribución en la ciudad y la presencia o ausencia de un hinterland verde. Por ejemplo, Badajoz y Sassari (Italia) tienen una proporción relativamente alta de áreas verdes urbanas, pero estas áreas se agrupan en algunos lugares de la ciudad. Por el contrario, Oporto (Portugal) tiene una baja tasa de zonas urbanas verdes, pero están distribuidas uniformemente por toda la ciudad, lo que permite un fácil acceso a espacios abiertos más fríos.

La demografía también puede afectar la vulnerabilidad de las ciudades a los impactos climáticos. En general, las personas mayores son más sensibles a los riesgos para la salud que plantean las olas de calor, lo que sugiere que las altas temperaturas pueden requerir una atención específica en las zonas con una mayor proporción de personas mayores.

Por último, los recursos financieros pueden determinan la capacidad de adaptación de las ciudades. Esto se debe a que los costes necesarios para adaptar las ciudades a los efectos del cambio climático son elevados. De esta forma, la falta de financiación ha sido citada por alcaldes, administradores de la ciudad y planificadores como uno de los principales obstáculos al implantar medidas de adaptación.

En la siguiente figura se muestra una captura de las proyecciones climáticas asociadas a  sequías y a la escasez de agua.

Fuente: Climate-Adapt

 

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