El cambio climático

Desde que se plantearon las primeras hipótesis sobre el cambio climático, la comunidad científica ha tratado de dar respuesta a dos preguntas.

La primera de ellas se plantea la existencia de un cambio climático. Es a lo que se le conoce por “detección”.

La segunda pregunta trata de aclarar cuál es la principal causa del cambio climático, en caso de que exista. A esta cuestión se le denomina “atribución”.

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 El Panel Intergubernamental de Cambio Climático (IPCC por sus siglas en inglés), publica periódicamente a través de sus Informes de Evaluación los resultados de los últimos estudios que tratan de responder a estas preguntas. Las conclusiones del último Informe (AR 4, por sus siglas en inglés) señalan que sí existe cambio climático y que muy probablemente, sea debido a las emisiones de gases de efecto invernadero y a los cambios de uso del sueño asociados a la actividad humana.

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Existen tres características del cambio climático que lo convierten en un problema de dimensiones desconocidas hasta ahora. Lo primero, que es un problema de escala global donde la responsabilidad es compartida (aunque diferenciada). Lo segundo, que los impactos son locales, a largo plazo, y repartidos de forma muy diferente por el globo; y, tercero y último, que por la complejidad del sistema climático global, la incertidumbre que rodea a los impactos pronosticados es significativa. Todos somos responsables de unos impactos de magnitud incierta, que en cualquier caso, afectarán más a los colectivos más vulnerables.

Por esta problemática son necesarios dos tipos de estrategia, la adaptación y la mitigación. La adaptación se basa en asumir ciertos impactos, ya irreversibles, y adaptarse a ellos, mientras que la mitigación busca reducir la concentración de GEIs en la atmósfera, para reducir así la magnitud del cambio.

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Por otro lado, la responsabilidad compartida y los impactos locales, hacen que estas estrategias deban ser implementadas tanto a nivel global, como a nivel local: en cada organización y en cada empresa.

Sin embargo, podemos convertir el cambio climático en una oportunidad. Una oportunidad para transformar nuestra sociedad en una sociedad ecoeficiente, baja en carbono, con una menor dependencia de recursos energéticos externos y con una menor vulnerabilidad frente a los fenómenos atmosféricos.

Idom trabaja tanto para aportar su granito de arena por la sostenibilidad como organización, como para apoyar técnicamente el desarrollo de proyectos de mitigación y adaptación al cambio climático a otras entidades, empresas y territorios.

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